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Monstruoso roedor mordiendo mis entrañas.



      Tienes algo y no sabes cómo llamarlo. Has aprendido a vivir a su lado, lo has cuidado,  lo has alimentado y lo has sentido desplazarse al tiempo de un caracol sobre tu pecho. El día exacto de su establecimiento no lo sabes. Tal vez se trate de aquello a lo que algunos llaman mancha de nacimiento. Incluso, no habría tenido ninguna relevancia, pero tarde o temprano empieza  a sentir la vanidosa necesidad de querer que se hable de él.        

      Sales corriendo en dirección a tu habitación, al llegar muerdes la almohada llenándola de lágrimas y tiras puñetazos al aire. Aquella cosa abre los ojos poco a poco. Su saliva está en la tuya. Sus palabras en tu oído.Tienes su saliva en tu oído. Retorcido sabes que no todos los niños sabemos que a solas podemos convertirnos en monstruos de cualquier tipo.  Monstruos tallados a mano por monstruos.Tienes nauseas, contracciones abdominales y esa tos que no puedes parar. Las viseras apestadas suben por tu garganta, tu lengua está paralizada hacia fuera.Te enferma todo,  a pesar de ello, amas el momento único, que te llena de placer; sientes las manos volar con energía. Aprietas los dientes. Entierras la uñas. ¿A dónde se han ido todas las pizcas de tu razonamiento?  Eres el hedor a carne chamuscada; tu propio dolor de cabeza. Infección viral mental.

      Cuentas en voz baja hasta encontrar aquella hoja:

-Hola. Tengo ocho años. Tengo la cabeza llena de ideas de mierda. Escucho susurros en mi oído cuando estoy a solas.Giras la cabeza a ambos lados para no escuchar, giras la cabeza a ambos lados más rápido para no escuchar. Tus lágrimas son ácidas. Te alteras, necesitas el grado de éxtasis y comienzas a buscarle.

-Yo soy un bicho.Soy una rata. El perro lamiendo sus partes. Soy mis manos en tu cuerpo aquel vomito en el piso. Todos somos espontáneos, incluso las mentes más brillantes. Lo más doloroso algún día desaparece.Hay tantas realidades. Nada existe. Todo es ligeramente falso y verdadero.
Soy todo, cualquier cosa...  Puedo matarte en este mismo instante.


Al terminar de leer sabes que tienes algo y no sabes cómo llamarlo. Has aprendido a vivir a su lado, lo has cuidado,  lo has alimentado y lo has sentido desplazarse al tiempo de un caracol sobre tu pecho. El día exacto de su establecimiento no lo sabes. Tal vez se trate de aquello a lo que algunos llaman mancha de nacimiento.

Comentarios

optimismo y positivismo wm ha dicho que…
es cierto hacerlo cuando lo sientes
:)
Anónimo ha dicho que…
Si de hecho lo q mas apesta de hacer planes es que no siempre te sale lo q esperar y es mas decepcionante lo mejor es lo improvisado con un toke impulsivo!! LUA DJ

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