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Frases perdidas en diálogos a solas 4.

Soy un hombre enamoradizo. Me enamoro casi todos los días y a todas horas. Estoy, por decir algo, enamorado de tu húmedo ser, de la húmeda tierra y de la humedad de nuestras nostalgias humanas.
Esta noche, me enamoró la reacción química que ocurrió sobre tu bici verde. Un oxidamiento que le ha entregado en besos la lluvia y entre caricias el olvido. Y ayer, por ejemplo, me sentí en eterno amor con un espejo formado por la lluvia  sobre el piso mojado. Podía ver la ropa interior de mis vecinas. Tan alto era el grado de amor que decidí trasvestirme a las 6:00 p.m. Saqué del cajón el espíritu sensual de un escritor que tiene como oficio ser carnicero y lo hice mío en una hoja. Le pinte mis besos al sellarla.
Pero soy un hombre enamoradizo y me enamoran las mujeres que  sonríen. Estoy, por decir algo, enamorado del aroma que guarda la ropa al sacarla del clóset. 

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Me gustas porque eres libre y por como agachas la cabeza para alzar la oreja. Me gustas por haberme enseñado el camino a objetos perdidos. Porque, desde entonces, he decidido  dejar mi corazón en manos de alguien más. Las tuyas, claro. Me gustas, sobre unas cuentas cosas, por llamarme aunque yo no diga nada. Me gustas porque he querido llevarte al mejor lugar, pero, ¿sabes?, el peor  es el mejor contigo. Porque te gustan mis tennis desgastados y porque apilaríamos muchos libros junto a la cama. También porque cuando patinamos, con el pretexto de que tomes mi mano,  no me doy cuenta de  nada. Hasta que nos callamos y sé que vamos muy rápido, pero tú no dices nada. Me gustas porque permaneces a mi lado aunque sepas que podemos  resbalar. ¡Oh! casi lo olvido, también porque me haces sentir muy joven...como los niños que se cuelgan de los carruseles.

Sobre manchas azules.

Mi amigo el pintor, no era un grandioso escritor pero sí un hermoso contador de historias.  Y, aunque no era guapo, me gustaba ver su cabello caer frente a sus gafas y admirar las manchas vaciadas de un azul de prusia 200ml,  ese azul que siempre figuraba en su ropa y en sus brazos los días que me esperaba. Nuestros encuentros significaban más que letras aburridas en papel y sus ensayos sobre Amedeo Modigliani.  Era el arte de destruir la técnica con besos obtusos y descoordinados para convertirla en aire.   E ncontrarnos con los azules en su piel y nuestras historias de boca a boca. Fue hacer Preludio y fuga a ósculos en todo el lienzo y papel.  Mi amigo no era guapo, ni buen escritor pero era un hermoso lienzo de azules...... ah y contador de historias.