Este es tu sitio. Aquí sobre mis hombros he escrito tus dos nombres.
En mis brazos, he puesto cubetas, para guardar lo que no cabe.
En la cabeza, nos he construido una casa con dos patios.
Mi espalda es el tendedero de tu ropa.
Hay una línea de metro en mis piernas.
Mis labios guardan los tuyos y es como un clóset.
Mi ojos se pelean tus marcas con mis manos.
Los oído, ahí arriba, te quieren tanto como a tu voz.
¿A dónde vas? Hospedate por siempre.
Este cuerpo te desea como inquilino infinito.
Comentarios